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soy lila

Soy Lila Monti. Soy payasa, cantante, actriz, maestra/guía de payasas y payasos.

Nací en Buenos Aires, un sábado de junio de 1972. Soy géminis, con ascendente en géminis. Pero tengo una luna que me salva. Mi mamá, psicoanalista; mi papá, escritor de teatro. Viví en un barrio de las afueras de Buenos Aires durante varios años: tardes de bicicleta, de jugar en la calle, de ir caminando a la escuela. Después me mudé a la ciudad: siempre algo para hacer, decenas de librerías/bares/teatros/cines, un colegio que me dio bastante libertad, las horas del día que nunca alcanzaban.

Desde chica el teatro estuvo conmigo, de formas distintas. De chiquita, amaba el olor de los camarines, la entrada libre a la cabina técnica, quedarme dormida en las cenas post estreno, en el bullicio de algún restaurant. Empecé a cantar y actuar para la familia primero, para les amigues después, para les compañeres de trabajo más tarde. Y, en algún momento, se me ocurrió tomármelo más "en serio". Mientras trabaja en oficinas y estudiaba carreras que nunca terminé en la Universidad, me devoraba todos los Shakespeare, Chejov, Becket que andaban por mi biblioteca, repasaba textos en bares, transpiraba en clases y ensayos.

En algún momento de todo aquello, cerca del año 2000 empecé a dar clases de clown. Primero, un poco tímidamente, a un grupo de compañeres de teatro que estaban curioses de otras técnicas. Y, poco a poco, cada vez con más pasión y entrega, me fui metiendo de lleno en ese otro espacio de la actuación que es la pedagogía teatral, en mi caso, más específicamente payasa, o clownezca.

Di, ininterrumpidamente desde aquel año, cientos de talleres a miles de personas.

Largos, cortos.

Intensivos, mensuales, anuales.

En español. En inglés. En frañol.

Talleres presenciales. Talleres Online.

En Argentina, en Brasil, en Uruguay, en España, en Francia, en Alemania, en Austria, en Bélgica, en Holanda, en Zoom.

La Pandemia me puso a buscar nuevos modos. Y, después entristecerme, enojarme y casi convertirme en una plantita de lechuga, las hermosas "Excursiones Online" vinieron a rescatarme.

Pandero en mano, me transformé en una nómade enamorada de miles de payasas y payasos por todos los rincones del mundo. 

Y tuve y tengo, por suerte, una FamiliaAmor que me acompaña.

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En la Onlineidad de la vida, sigo cantando.

CQSQC, Canciones que siempre quise cantar

Y, de aquellos Papotas, se desprendieron las

Papas Fritas

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En el medio de todo eso: cantar. Cantar siempre.

Para ayudar a dormir a Juana, mi hija. Para celebrar. Para "decir" lo que no se puede decir hablando. Cuando me ducho, cuando cocino, cuando siembro tomates.

Cantar para sentirme libre, para divertirme, para ser un poco de tierra y un poco de aire.

Cantar en un escenario para emocionar, para hacer reír, para provocar.

 

Y en esos escenarios, siempre al lado: Agustín Flores Muñoz. Porque con él, somos Los Malos y damos "La vida por Hit"

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Y entonces sí: llegamos a Povnia. El mundo de Una. Su casa, su idioma, su gente, su tragedia, su resiliencia, su comedia. Povnia es mi espectáculo de payasa, el show que me llevó a lindo montón de Teatros y Festivales Nacionales e Internacionales donde vi, conocí, e interactué con payasas y payasos de todas partes y estilos que fueron inspiración, guía y empuje.

Más de 100 funciones. Más de 9000 personas. Más de 30 Teatros. Más de 15 Festivales. Mucho más que sólo un espectáculo.

 

Acá hablo de Povnia, y -de yapa- en portuñol...

Acá también hablo de Povnia, pero -por suerte- en español.

Y acá, algunas de las muchas notas que salieron sobre la obra:

Revista InrockuptiblesRevista ÑRadarPágina 12

Y, acá, lo que el público dijo sobre Povnia.

Opiniones del público.

DIRIGI

Tuve la felicidad, la suerte y el orgullo de dirigir espectáculos y personas increíbles.

María Inés Santanera me eligió para su espectáculo "Hilvanada"

Con Maite Guevara llegamos a la increíble "¡Ahora!", que ya participó de un montón de Festivales.

Con Olivia Platzer y Bryce Kasson, que son FortWilly, creamos "Snowflakes Deliveries"

Y ahora, con Diego Bailén, vamos con paso lento pero firme hacia "Eliot"

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De Los Papota se desprendió el Cancionero Rojo, un espectáculo de clown en el que Lorena Vega nos dirigió a Darío Levin y a mí para que, haciendo nuestro particular recorrido por la historia universal, nos la pasáramos increíblemente bien en escenarios de todas partes del mundo, cosechando un sinfín de aplausos, amor y algunos premios.

Un video de Ensayos

Un video del Backstage

Acá, una de las notas sobre el Cancionero Rojo

Los papota

Para 7 de nosotres, además, los NoPe fueron pasadizo a Los Papota.

Los Papota Payasos Grup. Una troup de payases de la que fui parte integrante y motora: Marina Barbera, Erica Ynoub, Darío Levin, Camilo Pulmari, Fernando Ramos y Agustín Flores Muñoz. También, durante un tiempo, Hernán Carbón. Los Papota fue entrenamiento rotundo, búsqueda y trabajo inagotable, limpieza de la técnica, salir de la zona de comfort, diversión, formación payasa empírica todopoderosa.

Noches Payasas, una varieté de clown semanal, decenas de números, muchos aciertos, varios fracasos, unos cuantos teatros, algunos viajes y festivales.

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Porque antes de Povnia, también de la mano de Cristina, hubo Clowns No Perecederos. Un semillero imparable de payases increíbles. Un elenco bastísimo, movido por la necesidad de actuar: en la escena y en el marco social. "Existe una necesidad que no debería existir, y debido a esa necesidad que no debería existir, nosotros 'los Clowns No Perecederos' existimos" escribió su directora y nos aunó a muches en su proyecto. Un trueque: risas por alimentos no perecederos = alimento de un lado y alimento de otro, en todas sus formas.

mi formacion

Aquellos primeros talleres de Teatro, de mano de Felisa Yeni y Javier Daulte, fueron gozosos. Pero fue cuando Guillermo Angelelli apareció en mi vida que algo cambió para siempre. No sólo porque su Entrenamiento Corporal y Vocal para Actrices y Actores fue el modo más hermoso y preciso de conocer mejor y afinar mis herramientas expresivas, sino porque a través del trabajo con él fue que verdaderamente conocí el placer de actuar y de provocar risa, el goce de la escena, la libertad creativa. Guillermo Angelelli fue el puente de entrada al universo payaso todo, y al mío en particular. Momento bisagra de mi vida, salto a una infinita libertad y a un enorme caudal de conocimiento.

Después de Guille, vinieron muchos otros maestros y maestras, pero -para hacer gala mentirosa de una síntesis que no me caracteriza- voy a nombrar sólo a Cristina Martí. Cris, Crista, Cristo. Maestra de payases, directora, creadora de muchos de los espacios más fértiles y creativos que me ha tocado habitar, abridora de puertas, desplegadora de alas, buscadora incansable de verdades, amores, creaciones, compromisos, risa.

Cris y Guille fueron mis guías, mis tutores, mis impulsores, mis faros. Y fue por eso que les elegí para que me ayudaran a llegar a Povnia, mi espectáculo de clown. Pero falta un poquito para eso.

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